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Categoría de laboratorio

Crear materiales didácticos: cómo produzco recursos en vídeo, audio y texto sin complicarme

Cuando empecé a crear materiales para mis clases, me compliqué la vida. Me metí en herramientas con una curva de aprendizaje enorme, convencido de que cuanto más potente fuera el programa, mejores serían mis recursos. Con los años he aprendido justo lo contrario: lo que de verdad importa no es dominar el software más complejo, sino elegir herramientas sencillas y específicas que hagan exactamente lo que necesito, y dejar que la tecnología me multiplique sin quitarme el control.

Y es que, si lo piensas, crear materiales, vídeos, audios, textos, es una de las cosas que más hacemos los profes online. Esos materiales acaban yendo, sobre todo, a tres sitios: a tus clases, a tus cursos o a conseguir visibilidad. Y lo interesante es que muchas veces el mismo recurso te sirve para varias cosas a la vez: el vídeo que preparas para una clase puede acabar dentro de un curso, o convertirse en algo que publicas para que te descubran nuevos estudiantes.

Esta página no es una lista de programas. Es cómo decido qué usar para producir esos recursos sin que la parte técnica se coma a la parte humana, que es la que de verdad enseña.

Antes de seguir, una distinción que conviene tener clara, porque se mezclan constantemente. Una cosa es crear materiales, los recursos didácticos en sí, y otra crear contenido, lo que publicas para que te encuentren. Se tocan, pero no son lo mismo. De la visibilidad hablo en Crear contenido. Aquí me centro en fabricar los recursos.

Por qué crear materiales importa, y qué pasa si te complicas

Para un profe online, los materiales son media vida: son lo que enseñas en clase, lo que entregas en una asesoría, lo que vendes, y muchas veces lo que te da visibilidad. No es un añadido, es parte del trabajo.

El problema no suele ser la falta de ganas, sino complicarse. Y cuando te complicas, pasa una de dos cosas. O no produces, porque cada recurso te cuesta un mundo y acabas dejándolo para nunca. O produces, pero inviertes tantísimo tiempo peleándote con la herramienta que te queda poco para lo importante: pensar bien el material, la explicación, la experiencia del estudiante.

El objetivo nunca fue tener el vídeo más espectacular del mundo. El objetivo es que el estudiante aprenda. La herramienta está al servicio de eso, no al revés.

Mi experiencia: la tecnología multiplica, no sustituye

Si tuviera que resumir cómo entiendo esto en una sola idea, sería esta: la tecnología es un medio para multiplicar la humanidad del profe, no un piloto automático que lo sustituya.

Mi evolución ha ido en esa dirección. Empecé con herramientas que pedían mucha sintonía técnica y mucha paciencia, y poco a poco me he ido quedando con las que me dan exactamente lo que necesito, sin ruido ni funciones de adorno. He notado, además, que algunas herramientas que antes consideraba indispensables están siendo superadas por opciones más simples o más concretas, sobre todo gracias a la IA.

Un ejemplo claro que tengo entre manos: en lugar de montar actividades interactivas a mano, estoy explorando herramientas de IA que me las generen, en vez de armarlas pieza a pieza.

Eso sí, hay una línea que no cruzo. La IA la uso como un aliado, como un segundo cerebro que potencia mi criterio, mi creatividad y mi eficiencia, pero el control y la voz se quedan conmigo. No automatizo para delegar las decisiones, automatizo para no perder el tiempo en lo que no aporta, y así tener más tiempo para lo que sí.

Lo que he aprendido: mis criterios para elegir

Con el tiempo he destilado unos cuantos criterios que aplico casi sin pensar. El primero, y el más importante, es el de la curva de aprendizaje: el tiempo que inviertes en aprender una herramienta no debería superar al que te ahorra. Si para dominar un programa necesito tres fines de semana y luego me ahorra diez minutos al mes, no me compensa.

El segundo es que prefiero herramientas específicas a aplicaciones genéricas que lo hacen todo regular. Una herramienta que resuelve una cosa muy bien suele ganarle a la suite enorme que hace de todo a medias. Y el tercero es el de la IA como segundo cerebro: la uso para amplificar lo que ya sé y lo que ya soy, no para sustituirlo. En el momento en que un material deja de sonar a mí, algo he hecho mal.

Las herramientas que uso, por función

No te voy a dar fichitas aquí, que para eso cada herramienta tiene la suya. Te las agrupo por lo que hago con ellas.

Para convertir audio en texto uso HappyScribe: transcribo podcasts y clases y reaprovecho ese texto como material escrito. Para editar vídeo voy con DaVinci Resolve, y cuando quiero sacar clips a partir de lo que ya tengo, tiro de OpusClip o, si parto de audio, de SoundMadeSeen. Para grabar algún vídeo formativo puntual está Kommodo.

Para editar audio, mi viejo fiel Audacity. Para el diseño visual de los materiales, Canva. Para generar ideas, redactar o plantear un material, ChatGPT como ese segundo cerebro del que te hablaba. Para interactividad, H5P, aunque es justo donde más estoy mirando alternativas de IA. Y para los arreglos de PDF, unir, extraer páginas, comprimir, iLovePDF.

Si te fijas, casi todas comparten el mismo ADN: hacen una cosa concreta y la hacen sin marearte.

Si empezara de cero hoy

Haría dos cosas distintas. Me apoyaría mucho más en la IA desde el primer día, sin tanto proceso manual heredado de cuando no existía. Y, antes de sentarme a aprender una herramienta compleja, me preguntaría si la IA ya me resuelve eso. El caso de la interactividad es el más claro: en vez de montar actividades a mano en H5P, hoy arrancaría probando lo que la IA es capaz de generar.

Lo que no cambiaría es la filosofía: pocas herramientas, sencillas y específicas, y mi criterio y mi voz siempre por delante de la automatización.

Índice rápido

Para que lo tengas a mano:

Conclusión

Crear materiales no va de tener el arsenal más potente, sino de elegir bien y de no perder de vista quién manda. Las herramientas cambian, y cada vez más rápido con la IA de por medio, pero el criterio es lo que se queda: producir recursos que de verdad ayuden a tu estudiante, en el formato que toque, sin enterrarte en lo técnico y sin dejar de sonar a ti.

Si quieres que te cuente con calma cómo uso todo esto en mi día a día como profe, y sobre todo qué hago con ello, te lo cuento en borjaprofe.com. Y si tienes dudas o quieres contarme tu caso, me escribes a hola@borjaprofe.com y hablamos.

Crear materiales está muy bien, pero que te los compren es todavía mejor

Muchos profes dedican infinitas horas a crear cursos y formaciones, pero luego se topan con dos problemas:

  • Les da miedito venderlas.
  • Lo intentan, pero los estudiantes pasan en moto (y vuelta al problema 1).

Si quieres que los estudiantes te persigan a ti y no al revés, esto igual te interesa.

Herramientas relacionadas

9 herramientas en esta categoría

HappyScribe

La herramienta que uso cada semana para transcribir podcasts y convertirlos casi solos en artículos del blog.

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Audacity

El editor de audio gratis, feo y manual con el que sigo editando podcasts después de más de 200 episodios.

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Kommodo

La herramienta que uso para grabar tutoriales rápidos, alojar vídeos puntuales y compartirlos sin pasar por YouTube.

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DaVinci Resolve

El editor de vídeo gratis que uso para montar vídeos y mejorar audio sin pagar otra suscripción.

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OpusClip

La herramienta que uso para convertir vídeos largos en clips cortos para redes cuando ya hay volumen y estrategia.

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iLovePDF

La herramienta online que uso para arreglos rápidos de PDF sin instalar nada ni abrir un programa pesado.

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SoundMadeSeen

La herramienta que uso para convertir episodios antiguos de podcast solo audio en clips cortos para redes.

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Canva

La navaja suiza de diseño que sigo usando para coherencia visual, aunque ya no es el imprescindible que era antes.

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ChatGPT

Asistente de IA para pensar, escribir, ordenar ideas y crear materiales.

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